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Búsqueda
en la Naturaleza:
Quest en Peuma Hue.
Eugenia Lerner
Ó
Círculo Chamánico 2006
Quest (se pronuncia kwest) es una palabra inglesa que significa búsqueda
y tiene una connotación particular, que no está contenida en la palabra en
español. Por eso preferí utilizar el término inglés, idioma en el que
realicé mi formación chamánica.
El
Quest es una búsqueda comprometida y muchas veces extensa de algo
significativo y valioso para la persona, tal como la verdad, el conocimiento
o la iluminación. El Quest chamánico es una práctica específica,
que se realiza en un momento y lugar determinados y con un propósito
previamente establecido. Consiste en una búsqueda de comunicación con el
mundo espiritual con el fin de obtener respuestas a preguntas o pedidos, en
la que se transita por experiencias de aprendizaje y transformación.
Peuma
Hue: son palabras mapuche que se traducen al español como “lugar de los
sueños o lugar de Visión”. Geográficamente es una estancia ubicada a 25
km. de Bariloche en la cabecera sur del lago Gutiérrez.
Agradezco
a mi entrañable amiga Evelyn que me abrió
allí las puertas de su casa.
Era el último día del
Quest y me sentía agradecida y satisfecha con lo vivido en Peuma Hue. Había
tenido varias experiencias transformadoras y obtenido muchas respuestas a
preguntas que había formulado antes y durante el Quest. Ya no esperaba más.
Salí a caminar, mi idea era
cerrar el ciclo y despedirme del lago, el bosque y la montaña. De pronto en
el fondo de mi ser surgió un inesperado anhelo. En ese momento sentí que
faltaba algo para cerrar el ciclo: encontrar un objeto en esa última
caminata, que sintetizara todo lo ocurrido en esos días, un símbolo, un
elemento de la naturaleza que pudiera activar la memoria de lo transcurrido,
y a mi regreso a Buenos Aires, facilitara mi conexión con el lugar y su
energía.
Caminé unos pocos metros y a orillas del lago vi un
objeto que no era propio del ámbito. Me pareció muy extraño encontrar una
lapicera en un lugar natural, poco transitado por seres humanos y no muy afín
con las actividades que suelen realizarse en el área. El impulso fue
continuar mi camino pero una voz interior me detuvo. Sacudí mi pereza y
pensé que valía la pena el pequeño esfuerzo de levantar el bolígrafo
para colaborar con la ecología de ese lugar maravilloso. Me reprendí un
poco por haber tenido la tentación de pasar de largo, dejando allí la
“basura”.
Seguí caminando y cuando entraba al bosque una idea se
atravesó por mi mente, fue una duda sin palabras. ¿Y si el encuentro de
ese objeto tuviera algo que ver con mi búsqueda?. Di unos pasos más y de
pronto sentí una fuerte emoción, y con ella la certeza de que el objeto
que había pedido al inicio de la caminata ya se había presentado, era éste.
Mi expectativa había sido hallar algo que perteneciera
netamente a la naturaleza, en cambio encontré una lapicera. Mi mente la
catalogó automáticamente como “basura” porque estaba tirada y en ese
contexto era un objeto contaminante.
La lapicera fue uno de los regalos que recibí en esta búsqueda,
era el objeto significativo que había pedido, mi nuevo objeto de poder. Una
de las preguntas que motivaron inicialmente mi Quest había sido: cuál es
el paso siguiente en mi camino? qué necesito hacer ahora para seguir
creciendo?. El bolígrafo fue la respuesta simbólica a mi pregunta:
escribir. Recibí junto con él, otro regalo muy significativo: darme cuenta
una vez más de cómo los juicios, expectativas y preconceptos pueden
apartarnos de muchas cosas. En otro momento de mi vida, con la expectativa
de encontrar algo natural, hubiera desestimado el bolígrafo, y en
consecuencia, tampoco hubiera
recibido el mensaje.
Antes de volver a Buenos Aires, hice una pequeña
ceremonia de agradecimiento para cerrar la experiencia.
Al día siguiente de mi regreso a la ciudad, caminaba por
una calle medianamente transitada cuando vi que algo se le caía a la
persona que iba delante mío. Cuando observé de qué se trataba vi que era
una lapicera. Quise avisarle a su dueño pero cruzó velozmente la calle y
no escuchó mi llamado. Me quedé detenida por el asombro y la emoción. Me
dije a mi misma: “Otro regalo. No puede ser casualidad, cuál es la
probabilidad estadística de encontrar una lapicera un día y otra al día
siguiente?. Esto es un refuerzo para que no quepan dudas. Ahora hay que
hacer honor al mensaje”. Una voz interior me dijo: “empezá por
escribir lo antes posible esta experiencia”.
La segunda lapicera vino acompañada de otra lección.
En una meditación dinámica, que hice para integrar lo
sucedido recibí más información sobre lo que simbolizaba este nuevo
encuentro: el Quest no ha terminado, continuará en Buenos Aires. La búsqueda
chamánica no está supeditada a geografías ni contextos, puede hacerse
tanto en la naturaleza como en las grandes ciudades. Puede ser una
experiencia acotada en el espacio y en el tiempo, con un propósito específico
y puede convertirse también en una forma de vida, en la que caminamos
conscientes de propósitos y preguntas, abiertos a escuchar respuestas e
integrar experiencias.
El Universo responde a todas nuestras preguntas y
pedidos. Las respuestas no siempre son inmediatas, pueden ser sutiles y a
veces no llegan de la manera esperada. El mundo espiritual se expresa de
diversas maneras, a través de certezas, intuiciones, imágenes, símbolos,
señales, omens y metáforas. Se comunica permanentemente con todos
nosotros. Lo que necesitamos hacer es abrir el canal, sintonizar la
frecuencia, y disponernos al intercambio.
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