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Las reglas con las que vivimos
Ó SERGE KAHILI KING
Traducción: Eugenia Lerner
Muchas personas pasan toda su
vida buscando saber cuáles son las leyes o reglas del universo; así que yo
he decidido ahorrarles mucho tiempo y dárselas ahora, gratis. Ten en cuenta
que esto se basa en una visión chamánica del universo, en la que todo
responde, está vivo y es conciente.
El Universo y todo en él
tiene tres aspectos: Espíritu, Cuerpo y Mente. Cada uno de estos aspectos
posee sus propias reglas. Cuanto mejor comprendamos estas reglas, más fácil
será para nosotros crecer, sanar y pasarla bien.
El Espíritu tiene una sola
regla: “Experimenta la existencia”. Eso es. No hay condiciones, deberías,
no hay límites y no hay evitaciones.
El Cuerpo tiene sólo dos
reglas: “Busca placer” y “Evita el dolor.” Debido a que la manera de hacer
esto no siempre es clara en todas las circunstancias, el Cuerpo se moverá
algunas veces hacia el dolor, para experimentar algún placer asociado a él
sensorial o emocionalmente. Esto será como escalar una montaña por el
placer del panorama, hacer gimnasia por el beneficio energético o someterse
a una cirugía para mejorar. Algunas veces el placer no parece ser una opción,
en cuyo caso el Cuerpo tratará de moverse hacia el menor dolor posible.
Esto puede verse en el caso de personas que toman hasta enfermar para
suprimir el dolor emocional, en gente que se queda con malas relaciones por
el temor de no tener ninguna y en gente que se suicida violentamente.
Luego, están los que se alejan del placer por miedo a algún dolor a él
asociado, como el caso de las personas que evitan el éxito por el temor a
la crítica, aquellos que creen que el placer es un pecado castigable por Dios
y aquellos que creen que el placer nos hace débiles. Pero en general, no
obstante, es fácil notar que todo el comportamiento espontáneo, intuitivo y
subconsciente sigue las reglas de buscar placer y evitar el dolor.
¿Qué respecto de la Mente?
Wuau!!! La Mente es una fanática hacedora de reglas. Hace reglas -muchas,
muchas reglas- respecto de todo lo imaginable. Hace reglas respecto del
lenguaje, reglas sobre la religión, reglas respecto del comportamiento,
incluso reglas en relación al Universo. Y cuando quiere algo intensamente,
bueno, entonces va adelante y cambia las reglas. Así que tenemos cientos de
idiomas alrededor del mundo, cientos de culturas basadas en sus propias
ideas del bien y del mal, cientos de formas de relacionarnos con Dios,
cientos de teorías científicas respecto de cientos de temas, cientos de
países con sus propias variaciones de sistemas políticos, cientos de miles
de leyes que gobiernan el comportamiento en diferentes sociedades... te
haces una idea. Pregúntale a alguien su opinión sobre algo y lo que
escucharás son las reglas con las que vive. Pueden llamar a sus reglas
opiniones, creencias o hechos, pero sólo son reglas, algunas heredadas,
otras prestadas y algunas fabricadas.
Romper las reglas es
engañoso. Sólo trata de romper las reglas del Espíritu. La no-existencia no
parece ser una opción. Y cuando tratas de romper las reglas del Cuerpo
generalmente obtienes consecuencias físicas o emocionales severas e
inmediatas. El Cuerpo reclama su placer y teme todo dolor, así que “wow” a
la Mente que trate de alterar sus inclinaciones naturales sin una buena
razón.
Existen consecuencias por
romper las reglas de la Mente, pero depende de cuáles son las reglas
implicadas y de quién está implicado en ello. Puedes romper una regla
legal, con impunidad si no hay alguien alrededor, a menos que confundas
legalidad con moralidad (a veces, ocasionalmente, coinciden). Si rompes una
ley moral, una que has aceptado como propia, cuando no hay nadie alrededor,
probablemente te castigarás a ti mismo. Puedes romper las reglas del
lenguaje, pero te arriesgas a ser malentendido. Puedes romper las reglas de
la ciencia cuando quieras, siempre y cuando no estés buscando un subsidio,
pero algunas cosas quizás no funcionen de la manera en que tu quieras que funcionen.
Puedes romper las reglas sociales de tu grupo, si no te importa ser
expulsado.
Yo no recomiendo romper las
reglas. Yo recomiendo usar las reglas del Espíritu y del Cuerpo y jugar
creativamente con las reglas y el talento hacedor de reglas de la Mente.
Con las reglas de la Mente es mucho más fácil hacer diferentes reglas que
tratar de romper las viejas. Las reglas que ya no se usan, simplemente
desaparecen. Puedes hacer las reglas que quieras sobre cualquier cosa que
quieras (no te estoy dando permiso, esto es sólo algo que cualquiera puede
hacer). Puedes hacer reglas diferentes respecto de cómo piensas y cómo
sientes, y respecto de qué es posible, y de lo que puedes hacer, y respecto
de lo que significa el pasado y de lo que el futuro traerá. La regla que
usas afecta tu comportamiento y tu experiencia. Cambia tus reglas y tu vida
cambiará. Quizás es momento de examinar las reglas con las que vives y de
crear algunas nuevas.
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