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El temor de decidir Ó SERGE KAHILI KING
Traducción: Eugenia Lerner
Mi madre una vez me envió un tiro al blanco completo, todo
en miniatura, para poner encima del escritorio. En el blanco para dardos
había inscriptas varias declaraciones tales como “no trabajes hasta tarde”,
“trabaja hasta tarde, hazlo ahora, hazlo mañana, tómate unas vacaciones,
etc.” Estaba diseñado para ayudar a un atareado ejecutivo a tomar
decisiones. Me volví muy bueno en acertarle a “toma unas vacaciones”
siempre que las quería, así que en realidad ya no ayudaba mucho. De todas
maneras, ¿no sería lindo que hubiera alguna manera absolutamente segura de
tomar en todo momento la decisión correcta?. Digo, algo mejor que arrojar
una moneda, hacer una carta, girar un disco o tirar un dardo. Quienquiera
que pudiera encontrar algo así podría llegar a ser muy rico muy
rápidamente.
Sin embargo, no estoy conteniendo mi respiración. El
problema es que nunca tenemos suficiente información que nos garantice que
tomamos la decisión correcta, cada vez que lo necesitamos. Usualmente
terminamos palmeándonos la espalda por haber tomado la decisión adecuada
cuando las cosas salen bien, o condenándonos por haber tomado la decisión
incorrecta cuando las cosas no salen bien. La parte tonta de eso es que las
decisiones en sí mismas no tuvieron nada que ver con la manera en que las
cosas sucedieron.
Miremos esto más de cerca. Si algo sale bien, y te
felicitas a ti mismo por haber tomado la decisión correcta que te condujo a
eso, entonces también estás asumiendo que los sucesos están predestinados.
Mucha gente asume que tomar una decisión respecto del futuro es como elegir
una dirección en un cruce de caminos. Una ruta te llevará a la fama y la
fortuna y la otra te llevará al fracaso y al dolor. Todo lo que tienes que
hacer es tomar la correcta. Si la vida fuera tan prolija, entonces todo lo
que necesitaríamos serían buenos mapas de ruta. Y para obtenerlos, todo lo
que tendríamos que hacer sería tomar exactamente las mismas decisiones que
tomó la gente que ya ha alcanzado fama y fortuna. Después de todo, así es
como se hacen los verdaderos mapas de ruta. Sigue la misma ruta que otra gente
ha tomado y llegarás a donde quieres ir. Así que ¿porqué no se ha hecho
esto?. ¿Dónde están los mapas de ruta a la fama y la fortuna, a la salud y
al buen estado, al amor y felicidad, la espiritualidad y unión mística? Si
todo lo que tienes que hacer es tomar las decisiones correctas ¿porqué
existe tanta confusión y tantos y tan diferentes mapas?
Bueno, te lo diré. Es porque moverse dentro del futuro
no es como viajar sobre la tierra, donde todo permanece más o menos en el
mismo lugar. Es más como viajar sobre el océano, donde todo está cambiando
todo el tiempo. Cuántos más conocimientos tengas y cuantas más habilidades
poseas, con más frecuencia probablemente tendrás éxito. Pero no puede haber
garantías de que el próximo viaje será igual, aún cuando vuelvas a tomar
todas las mismas decisiones “correctas” de antes. Simplemente existen
muchas cosas desconocidas, demasiadas variables, demasiadas posibilidades.
Si el futuro no fuera así, tendríamos mejores pronósticos del tiempo, nadie
se molestaría en apostar a las carreras, y todo el mundo se volvería rico
en el mercado de valores.
Así que ¿qué puedes hacer cuando estás enfrentado a una
decisión importante?. La primera cosa que puedes hacer si quieres tener
alguna posibilidad de tener un buen resultado, es la de liberarte del miedo
a tomar la decisión porque podrías no obtener lo que quieres. Si no estás
dispuesto a asumir ningún riesgo en absoluto, podrías también acostarte a
morir ahora mismo (pero entonces, ¿cómo sabrías que esa sería una buena
decisión?. ¿Y cómo sabrías si no tomar una decisión sería una buena
decisión?).
La segunda cosa que puedes hacer es estar preparado para
modificar tu decisión cuando quiera que eso parezca ser una buena idea.
Para volver a la analogía marina, tu puedes empezar el viaje a toda vela,
pero si el tiempo cambia, puede ser sabio modificar las velas también.
La tercera cosa que puedes hacer es aumentar tus
conocimientos y tus habilidades tanto como puedas, pero sin esperar ser
totalmente sabio o perfecto. Para el momento en que sepas todo lo que hay
que saber y tengas tanta habilidad como para no cometer nunca un error,
cualquier razón para tomar la decisión ya habrá pasado hace tiempo.
La cuarta y quizás la cosa más importante que puedes
hacer viene después de haber tomado la decisión. Es la de mantener tu mente
en lo que quieres y no en lo que no quieres. Me aventuraría a decir que, de
todas las cosas sobre las que tenemos algún control, (y son pocas
realmente) esta es la que tiene más influencia sobre cuán bien salen las cosas.
La decisión de hacerse a la vela pasa en un momento. Luego viene la
navegación y eso juega un papel mucho más importante en si el viaje resulta
exitoso o no. Mantén tu mente en el objetivo y lo menos posible en lo que
está en el camino. Cuando eso no puede ser evitado, mantén tu mente en las
soluciones y lo menos posible en los problemas.
Recuerda, no es el mapa el que te lleva donde quieres
ir, es lo que haces después de leerlo.
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