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La cuestión del
dinero es muy importante para la
gente en todo el mundo. Algunas
personas quieren tener mucho más
dinero del que tienen y otras
quieren librarse de él, pero
probablemente casi todas consideran
el dinero como una cuestión más
material que espiritual.
El dinero en sí mismo no es nada más
que un medio (en realidad, un
símbolo) de intercambio de bienes y
servicios. Como tal, ha existido
desde que la gente decidió que
intercambiar cerdos y mantas por
herramientas y baratijas resultaba
poco conveniente. Especialmente para
el sujeto que tenía las baratijas y
herramientas y que no quería cerdos
y mantas a cambio, sino vacas o
vasijas.
De manera que todos los grupos
humanos que han comerciado
intensamente con otros grupos, han
desarrollado un sistema monetario.
El sistema de trueque puede
subsistir paralelamente al sistema
monetario cuando resulta útil. Uno
de los sistemas monetarios más
utilizados en tiempos antiguos
realizaba sus transacciones con
conchillas de cauri. El pueblo de
Yap en Micronesia tiene tres
sistemas: grandes ruedas de piedra
para los inmuebles, conchillas para
los casamientos y dólares para la
cerveza.
El oro ha sido popular en tiempos
modernos y antiguos porque resulta
útil, durable, bonito y bastante
raro. Pero el valor que la gente le
da sube y baja, y también lo hacen
los sistemas monetarios en él
basados.
Aquello que usamos como dinero puede
ser material, como las conchillas,
el metal o el papel, pero lo que
realmente importa es el valor que se
le otorga a la cosa. El valor no es
material en absoluto. Es sólo una
idea en la mente de las personas.
Las conchillas, el papel y las
monedas tienen muy poco valor
intrínseco y el valor de algo sólido
como el oro sube y baja como hemos
dicho más arriba.
El dinero, como medio para
intercambiar bienes y servicios,
tiene que estar respaldado por algo
valioso. Esto es, por algo que la
gente perciba como valioso. Pero a
menudo se olvida que el dinero
también debe ser respaldado por la
confianza que la gente tiene en
aquello que es la fuente del dinero,
más allá del valor que pueda tener
lo que lo respalda. Uds. saben que
los bancos pueden quebrar cuando la
gente pierde la confianza en ellos,
aún cuando estén repletos de dinero.
Los gobiernos pueden fracasar cuando
la gente les pierde la confianza,
aún cuando tengan un montón de
respaldo material. La experiencia de
la Unión Soviética es un buen
ejemplo reciente de esto.
Las personas también pueden fracasar
cuando los demás pierden la
confianza en ellas o cuando ellas
pierden la confianza en sí mismas,
independientemente del valor de sus
bienes o servicios. Asimismo, la
gente puede triunfar cuando los
demás les tienen una confianza
extraordinaria o cuando tienen una
extraordinaria confianza en sí
mismas, también al margen del valor
que tengan sus bienes y servicios.
Así que el actual valor del dinero,
como medio de intercambio de cosas
materiales depende de cosas muy
inmateriales y espirituales, tales
como la seguridad, la confianza y la
fe. De esas mismas cosas
espirituales también depende cuánto
dinero alguien está dispuesto a
darle a otro, en pago de bienes,
servicios o como expresión de la
bondad de su corazón.
Ahora bien, la próxima afirmación
puede resultar desagradable para
algunos: el dinero sólo proviene de
personas. No viene de Dios (excepto
en forma indirecta). No viene de los
gobiernos: viene de funcionarios y
de quienes pagan impuestos. No viene
de casinos ni de loterías, viene de
otros jugadores que han perdido. No
viene de las empresas, viene de la
gente que compra cosas.
Si quieres tener más dinero en tu
vida -para ti, para ayudar a otros o
para ambas cosas- entonces tienes
que hacerte más valioso a los ojos
de los demás. Brindar buenos
productos y servicios no será
suficiente, tampoco lo será estar en
el lugar correcto en el momento
oportuno ni incluso elegir los
números acertados. Tendrás que ser
más espiritual que eso. Tendrás que
tener más fe y más confianza en tu
propio valor, como proveedor o como
persona.
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