La carrera
de Capricornia
Eugenia Lerner
©Círculo Chamánico marzo
2008
Capricornia atendió el
teléfono. Llamaban para preguntarle si quería hacer un comercial,. “Cuándo?”
preguntó con voz clara y modulada de locutora. “El lunes 25 (contestaron) y
el caché es de ….” y le dieron una cifra tres veces menor a su cachet
profesional.
Capricornia sintió su
orgullo mancillado y respondió con firmeza e ira contenida: “no, mi caché es
de… por menos de eso no trabajo”.
Esto había ocurrido a la
mañana y cuatro horas después, cuando la vi seguía indignada y con dolor de
cabeza.
-
Sabés por qué pasa esto, no?- preguntó
-
No - contesté
-
Porque hay gente que toma cualquier trabajo
-
Ah, si, eso ocurre en todas las actividades
-
me refiero a que ahora hay muchos aficionados que trabajan por una
miseria. Pero lo que más bronca me da es que las productoras manejan mucho
dinero y esto es una explotación.
-
Entiendo …, entonces está claro que esta propuesta no te interesa
-
Ni loca voy a grabar un comercial por ese dinero, un ‘comerciaaaal’,
que no me gusta nada
Continúa despotricando unos
minutos y luego se queda en silencio.
-
Querés quedarte con la bronca?- se me ocurre preguntarle
-
No, pero es terrible esta explotación. No sé qué puedo hacer con la
bronca.
-
Bueno, veamos…. Quizás cambiar alguna creencia? Si tenés claro que
este ofrecimiento no te viene bien, qué es lo que mantiene la bronca?-
(Silencio) -El estado del mercado laboral? Que te ofrezcan esta grabación?
Que no conozcan tu caché?
-
Ehm….. (se afloja un poco, levanta apenas la comisura de los labios,
hace una pausa) ehm…. No sé, necesito trabajar, necesito el dinero y me digo
“vas a rechazar un trabajo?????”
-
Ah! hay una presión interna para aceptarlo….
-
Si, pero los ‘commerciaaales’ no me gustan. En esos ambientes
me siento ridícula y muy expuesta (responde enfática, como si yo estuviera
insistiendo en que acepte la propuesta).
-
Te aliviaría pensar que no tenés que aceptar?
-
Puede ser…pero necesito el dinero …
-
De todas maneras, si estás de acuerdo, podemos seguir explorando la
presión interna.
Después de varios minutos
de indagación logramos clarificar algunas de sus creencias y expectativas en
relación al tema laboral:
∙ como es buena locutora
tendría que tener ofrecimientos bien pagos
∙ las oportunidades, los
procesos y las interacciones laborales, tendrían que ser más
fáciles, más justas y
acordes con los talentos profesionales
∙ cuando las cosas no son
como tendrían que ser, entonces ella tendría que
someterse o hacer
algo contrario a sus gustos, posibilidades, preferencias o
convicciones.
Estas ideas o expectativas
la atrapan en un mundo que, en su percepción, no es como tendría que
ser y en una visión de sí misma de no ser como debería ser. En un
atiborrado de faltas y errores propios y ajenos.
En este mundo no puede
relajarse, no hay criterios ni pautas claras, no hay matemática en los
esfuerzos ni en las relaciones, nada es demasiado confiable.
Le importa mucho su carrera
y le gustaría ser valorada y reconocida. Por eso sigue esforzándose, y más
allá de los altibajos y desprolijidades propias de la vida, en el fondo
aspira a la excelencia.
Pero los resultados la
decepcionan y cuando se disipa el enojo sobreviene la tristeza.
Querría ayudarla a
liberarse de este ‘atrapamiento’. Por eso, después de reflexionar pregunté:
-
Podrías hacer algo para tener un trabajo más acorde con tu estilo y
tu caché?
-
y…(piensa) …llevar mi currículum a programas de radio que me
interesen... Pero eso me cuesta mucho, y me da miedo.
Tiene entonces otra opción:
salir a buscar lo que quiere. Surge la posibilidad de elegir entre el costo
de permanecer en algo conocido y penoso o el temor y la inercia de iniciar
algo nuevo.
Continuamos el diálogo y
antes de despedirnos tuve la grata sensación de que empezaba a sentirse
mejor. Ya no le dolía la cabeza y si bien en ese momento sentía un frío
interno y las piernas algo flojas, por el miedo, estaba más tranquila y con
perspectivas más claras.
Por sus actitudes y
comentarios me dió la impresión de que había llegado a varias conclusiones
importantes:
∙ cuando aligera los
tendría/n o debería/n se siente más relajada y contenta
∙ puede usar sus recursos,
su fuerza y aspiraciones (que no le faltan) de distintas
maneras, ya que no hay
una única forma de ver las cosas, transitar el camino ni llegar
a las metas.
∙ el error es sólo
una percepción o interpretación, no es una ‘Verdad’ sino un punto de
vista.
∙ que imponer/se es muy
diferente a proponer/se
, que proponer/se casi
siempre es más agradable y efectivo porque casi todos nos
resistimos a la
imposición (también a lo ‘autoimpuesto’)
. que los querría y
los podría nos guían mejor en nuestros propósitos que los debería.
Creo que a esta altura
ambas sabemos que cambiar lleva tiempo y no siempre es fácil. Que no se
trata sólo de llegar a buenas conclusiones, sino de ponerlas en práctica.
Pero en mi experiencia, el cambio es más fácil cuando uno tiene claro qué
quiere cambiar y cómo hacerlo.
Quizás algún día prenda la
radio, sintonice un programa y escuche la hermosa voz de Capricornia
invitando a disfrutar algo o a reflexionar sobre algún tema interesante.
A veces queremos peras y crecen naranjas. Pero si nos mantenemos fluidos y
abiertos seguramente descubriremos que, a la larga, el mejor fruto es el
que ha madurado.