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Recientemente recibí
el siguiente pedido de ayuda, que es
similar a muchos otros que me han
llegado:
"Desde que vi la película de Al Gore
acerca del cambio climático global
no puedo dejar de pensar, de sentir
y de experimentar este cambio y todo
lo que trae aparejado. Me siento
bastante desalentada y pesimista
acerca del destino humano. Si bien
era conciente de la situación, no
era conciente de la magnitud del
desequilibrio que la humanidad ha
creado, del corto tiempo que tenemos
para hacer algo al respecto y si
realmente tenemos suficiente tiempo,
determinación, unidad, voluntad,
etc. de hacer algo efectivo para
preservar la vida en la Tierra.
Lo que más me atemoriza es el modo
en que me imagino que todos vamos a
desaparecer. Yo sé que todo cambia
constantemente y que el clima ya ha
cambiado antes muchas veces, pero lo
que más temo es la velocidad con la
que está cambiando, y las
catástrofes que ya están ocurriendo
y hacen que muchos lugares se
vuelvan inhabitables para las
plantas, los animales y la gente.
Muy a menudo me encuentro pensando
que en este momento, ninguna acción
sería suficiente porque la falta de
armonía ya ha ido demasiado lejos.
Le agradecería cualquier consejo o
esclarecimiento que pudiera darme
sobre el tema”.
Primero, por favor, vuelve al
momento presente. En términos muy
prácticos y realísticos, no existen
ni el pasado ni el futuro. El mundo
real es el mundo que experimentas en
este momento. Si hay algo bueno en
el presente, bendícelo para darle
fuerza y para ayudar a que eso se
mantenga y crezca.
El clima global obviamente está
cambiando, pero siempre lo ha hecho.
A través de la geología, sabemos que
desde que el ser humano habita el
planeta y antes de eso también, la
Tierra ha atravesado una serie de
cambios climáticos dramáticos a lo
largo de grandes períodos de tiempo.
De acuerdo con el registro
geológico, hubo tiempos en que los
glaciares cubrían la mayor parte de
la Tierra (¡aún en Hawai!) y otras
épocas en las que el ártico fue
tropical. Más recientemente, en los
siglos XV y XVI en el área de
Bélgica y Holanda, cambios
climáticos importantes produjeron
inundaciones catastróficas por una
subida del nivel del mar, que costó
la vida de cien mil personas. Es
común que la gente piense que el mal
tiempo en su propio periodo de vida,
es el peor de todos los que han
ocurrido alguna vez.
Sin embargo, nadie sabe qué
dirección van a tomar los cambios
actuales, cuánto tiempo durarán ni
cuánta influencia está ejerciendo la
conducta humana sobre ellos. Durante
un viaje a Alaska con mi esposa
hicimos un crucero por la Bahía del
Glaciar. En una charla de cubierta
sobre el tema surgió la alarmante
información de que cuando el Capitán
James Cook navegó por allí, la mayor
parte de la bahía estaba bloqueada
por los hielos, y cuando nosotros
estábamos allí, la mayor parte de
ese hielo se había derretido. Por lo
tanto, no hay dudas de que la Tierra
está experimentando un cambio en el
clima, pero hay grandes dudas acerca
de si nosotros podemos hacer algo al
respecto.
El film de Gore está muy bien hecho
y nos ayuda a ser más concientes de
lo que los seres humanos están
haciendo que contribuye a la
polución ambiental. No prueba que la
conducta humana esté causando los
cambios en el clima ni prueba que la
tierra tal como la conocemos esté
condenada a la destrucción. Lo que
hace el film es presentar una
especulación científica.
Los científicos no son súper-genios.
Todo lo que pueden hacer es reunir
datos, interpretarlos de acuerdo con
sus propias reglas, usar una
computadora para procesar esos datos
y obtener un resultado probable
–basado en los datos que ellos
recogieron, su interpretación de
esos datos, y las reglas con las que
programaron la computadora para
procesar los datos-. Esto ni
siquiera es predicción, es
especulación basada en información
limitada.
Cuando Gloria y yo estábamos en
África a finales de los 60’ y
principios de los 70’ recibíamos
diarios y revistas de Estados Unidos
que estaban repletas de advertencias
calamitosas sobre la polución
ambiental y sobre cómo estaba
destruyendo al país. Desde África
teníamos la impresión de que todo el
país estaba cubierto por una nube de
hollín, que todos los arroyos
estaban llenos de fango marrón y
peces muertos, y que salir a caminar
implicaba un riesgo para la propia
vida. Cuando regresamos a los
Estados Unidos en 1971, nos impactó
ver el cielo azul brillante, los
ríos claros con peces saludables,
los bosques llenos de vida y gente
caminando por todos lados sin caer
muerta por el aire contaminado.
La conducta humana tiene claramente
cierto efecto sobre el clima global.
Además de la polución generada por
la industria y los sistemas de
transporte, las practicas agrícolas
causan zonas desérticas y destruyen
los hábitos de los animales; la
descarga de desperdicios en la
tierra y los océanos afecta a los
animales acuáticos y terrestres y al
ambiente y la tala indiscriminada de
bosques y el desarrollo urbano
también alteran las cosas. Y cada
una de estas acciones tiene efecto
sobre el clima. Sin embargo, no
olvidemos los efectos de los
volcanes, los terremotos, los
huracanes, y los tsunamis, que son
generados por la Tierra misma. Si
bien no hay duda de que los seres
humanos contribuimos al problema,
todavía no sabemos hasta qué punto.
No obstante, es muy importante que
tomemos medidas para limpiar y
optimizar nuestros sistemas de
transporte y nuestra industria, que
trabajemos para tener un ambiente
mejor y más saludable para nosotros
y para el resto del mundo natural, y
que apoyemos a todos los que están
trabajando para lograrlo. Es tan
importante como no caer presa del
miedo, el pánico, el pesar o la
desesperación a partir de lo que
alguien dice acerca de la situación.
La filosofía Huna sostiene que nunca
estamos desvalidos, porque tenemos
otros recursos además de los físicos
para producir cambios. Después de
todo, el mundo físico es sólo una
ilusión conveniente. Antes que nada
somos seres espirituales en un
universo espiritual. Como sanadores
chamánicos nuestro papel es sanar lo
que podemos, cuando podemos, donde
podemos y de la forma en que
podemos. Si bendecimos el presente,
confiamos en nosotros mismos y
esperamos lo mejor mientras
realizamos cualquier acción positiva
posible, entonces estamos haciendo
lo máximo que se puede hacer. No
tiene sentido preocuparse por la
idea de que podríamos o deberíamos
hacer algo más o hacerlo mejor. Hay
una expresión hawaiana que resume lo
anterior de una forma muy simple: si
puede, puede; si no puede, no puede.
A propósito, la Tierra tampoco está
desvalida. Ella tiene una vida
propia y una voluntad propia. Como
entidad viviente ella puede elegir
ser feliz como un desierto, un mundo
acuático, una bola de nieve, o la
increíble mezcla que es actualmente,
con o sin la misma variedad de vida
que existe hoy. No necesitamos
preocuparnos por salvar la Tierra,
pero sí debemos abocarnos a salvar a
los seres humanos y a todos los
otros seres vivos que la habitan, si
queremos preservarlos. Por lo tanto,
haz lo mejor que puedas y confía en
un Poder Superior para sentir la
seguridad de que todo funciona
perfectamente, aún si funciona de
manera diferente a como supones que
tendría que funcionar |