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Cambio
climático
por
Serge
Kahili King © 2007
Traducción: Silvia Sanguineti
Recientemente
recibí el siguiente pedido de ayuda, que es similar a muchos otros que me
han llegado:
"Desde
que vi la película de Al Gore acerca del cambio climático global no puedo
dejar de pensar, de sentir y de experimentar este cambio y todo lo que trae
aparejado. Me siento bastante desalentada y pesimista acerca del destino
humano. Si bien era conciente de la situación, no era conciente de la
magnitud del desequilibrio que la humanidad ha creado, del corto tiempo que
tenemos para hacer algo al respecto y si realmente tenemos suficiente
tiempo, determinación, unidad, voluntad, etc. de hacer algo efectivo para
preservar la vida en la Tierra.
Lo que
más me atemoriza es el modo en que me imagino que todos vamos a
desaparecer. Yo sé que todo cambia constantemente y que el clima ya ha
cambiado antes muchas veces, pero lo que más temo es la velocidad con la
que está cambiando, y las catástrofes que ya están ocurriendo y hacen que
muchos lugares se vuelvan inhabitables para las plantas, los animales y la
gente. Muy a menudo me encuentro pensando que en este momento, ninguna acción
sería suficiente porque la falta de armonía ya ha ido demasiado lejos. Le
agradecería cualquier consejo o esclarecimiento que pudiera darme sobre el
tema”.
Primero,
por favor, vuelve al momento presente. En términos muy prácticos y realísticos,
no existen ni el pasado ni el futuro. El mundo real es el mundo que
experimentas en este momento. Si hay algo bueno en el presente, bendícelo
para darle fuerza y para ayudar a que eso se mantenga y crezca.
El
clima global obviamente está cambiando, pero siempre lo ha hecho. A través
de la geología, sabemos que desde que el ser humano habita el planeta y
antes de eso también, la Tierra ha atravesado una serie de cambios climáticos
dramáticos a lo largo de grandes períodos de tiempo. De acuerdo con el
registro geológico, hubo tiempos en que los glaciares cubrían la mayor
parte de la Tierra (¡aún en Hawai!) y otras épocas en las que el ártico
fue tropical. Más recientemente, en los siglos XV y XVI en el área de Bélgica
y Holanda, cambios climáticos importantes produjeron inundaciones catastróficas
por una subida del nivel del mar, que costó la vida de cien mil personas.
Es común que la gente piense que el mal tiempo en su propio periodo de
vida, es el peor de todos los que han ocurrido alguna vez.
Sin embargo, nadie sabe qué dirección van a
tomar los cambios actuales, cuánto tiempo durarán ni cuánta influencia
está ejerciendo la conducta humana sobre ellos. Durante un viaje a Alaska
con mi esposa hicimos un crucero por la Bahía del Glaciar. En una charla de
cubierta sobre el tema surgió la alarmante información de que cuando el
Capitán James Cook navegó por allí, la mayor parte de la bahía estaba
bloqueada por los hielos, y cuando nosotros estábamos allí, la mayor parte
de ese hielo se había derretido. Por lo tanto, no hay dudas de que la
Tierra está experimentando un cambio en el clima, pero hay grandes dudas
acerca de si nosotros podemos hacer algo al respecto.
El film de Gore está muy bien hecho y nos
ayuda a ser más concientes de lo que los seres humanos están haciendo que
contribuye a la polución ambiental. No prueba que la conducta humana esté
causando los cambios en el clima ni prueba que la tierra tal como la
conocemos esté condenada a la destrucción. Lo que hace el film es
presentar una especulación científica.
Los
científicos no son súper-genios. Todo lo que pueden hacer es reunir datos,
interpretarlos de acuerdo con sus propias reglas, usar una computadora para
procesar esos datos y obtener un resultado probable –basado en los datos
que ellos recogieron, su interpretación de esos datos, y las reglas con las
que programaron la computadora para procesar los datos-. Esto ni siquiera es
predicción, es especulación basada en información limitada.
Cuando
Gloria y yo estábamos en África a finales de los 60’ y principios de los
70’ recibíamos diarios y
revistas de Estados Unidos que estaban repletas de advertencias calamitosas
sobre la polución ambiental y sobre cómo estaba destruyendo al país.
Desde África teníamos la impresión de que todo el país estaba cubierto
por una nube de hollín, que todos los arroyos estaban llenos de fango marrón
y peces muertos, y que salir a caminar implicaba un riesgo para la propia
vida. Cuando regresamos a los Estados Unidos en 1971, nos impactó ver el
cielo azul brillante, los ríos claros con peces saludables, los bosques
llenos de vida y gente caminando por todos lados sin caer muerta por el aire
contaminado.
La
conducta humana tiene claramente cierto efecto sobre el clima global. Además
de la polución generada por la industria y los sistemas de transporte, las
practicas agrícolas causan zonas desérticas y destruyen los hábitos de
los animales; la descarga de desperdicios en la tierra y los océanos afecta
a los animales acuáticos y terrestres y al ambiente y la tala
indiscriminada de bosques y el desarrollo urbano también alteran las cosas.
Y cada una de estas acciones tiene efecto sobre el clima. Sin embargo, no
olvidemos los efectos de los volcanes, los terremotos, los huracanes, y los
tsunamis, que son generados por la Tierra misma. Si bien no hay duda de que
los seres humanos contribuimos al problema, todavía no sabemos hasta qué
punto.
No
obstante, es muy importante que tomemos medidas para limpiar y optimizar
nuestros sistemas de transporte y nuestra industria, que trabajemos para
tener un ambiente mejor y más saludable para nosotros y para el resto del
mundo natural, y que apoyemos a todos los que están trabajando para
lograrlo. Es tan importante como no caer presa del miedo, el pánico, el
pesar o la desesperación a partir de lo que alguien dice acerca de la
situación.
La
filosofía Huna sostiene que nunca estamos desvalidos, porque tenemos otros recursos además de los físicos para
producir cambios. Después de todo, el mundo físico es sólo una ilusión
conveniente. Antes que nada somos seres espirituales en un universo
espiritual. Como sanadores chamánicos nuestro papel es sanar lo que
podemos, cuando podemos, donde podemos y de la forma en que podemos. Si
bendecimos el presente, confiamos en nosotros mismos y esperamos lo mejor
mientras realizamos cualquier acción positiva posible, entonces estamos
haciendo lo máximo que se puede hacer. No tiene sentido preocuparse por la
idea de que podríamos o deberíamos hacer algo más o hacerlo mejor. Hay
una expresión hawaiana que resume lo anterior de una forma muy simple: si
puede, puede; si no puede, no
puede.
A propósito, la Tierra
tampoco está desvalida. Ella tiene una vida propia y una voluntad propia.
Como entidad viviente ella puede elegir ser feliz como un desierto, un mundo
acuático, una bola de nieve, o la increíble mezcla que es actualmente, con
o sin la misma variedad de vida que existe hoy. No necesitamos preocuparnos
por salvar la Tierra, pero sí debemos abocarnos a salvar a los seres
humanos y a todos los otros seres vivos que la habitan, si queremos
preservarlos. Por lo tanto, haz lo mejor que puedas y confía en un Poder
Superior para sentir la seguridad de que todo funciona perfectamente, aún
si funciona de manera diferente a como supones que tendría que funcionar.
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