Artículos

Artículos

Acerca de la plegaria

por Serge Kahili King © 2008
Traducción: Eugenia Lerner

Ante todo debemos tener en cuenta que la plegaria es telepática. En otras palabras, la plegaria es una concentración del pensamiento que pone a la mente en contacto con el objeto de nuestra plegaria. No es igual a la meditación. La diferencia principal entre meditación y plegaria es que esta última busca específicamente un efecto, mientras que la meta de la meditación puede ser el puro entendimiento o el goce del contacto. Además, la meditación puede no estar dirigida mientras que la plegaria siempre lo está.

En la plegaria estamos tratando de hacer algo o  que algo sea hecho, ya sea para nosotros mismos o para otros. Oramos para tener un efecto mental, espiritual, emocional o físico. Como está implicado un efecto la energía tiene que estar implicada y toda plegaria supone la transmisión de energía, ya sea hacia o desde la persona que ora.

Lo más común es dirigir la plegaria a un ser espiritual, como sea que cada uno lo conciba. Esto es natural y adecuado, pero desafortunadamente mucha gente se decepciona porque sus plegarias aparentemente no son respondidas. Esto por cierto en parte puede deberse a que tienen complejos o creencias que les impiden hacer contacto, pero la razón principal es que no rezaron por algo correcto.

No estoy sugiriendo que rezaron por cosas que no necesitaran o por cosas contrarias a la voluntad de un ser espiritual. El problema es que rezaron para que ese ser hiciera cosas que no está en su naturaleza hacer.

En la forma de plegaria conocida como la Oración del Señor que encontramos en la Biblia Cristiana, Jesús dice que deberíamos pedir por energía (“el pan nuestro de cada día”), limpieza (perdón), y guía. Un poco más adelante en el capítulo de Lucas (11), Jesús enuncia la famosa declaración “pedid y os será dado...” Esto se ha entendido como que uno puede pedir a Dios todo lo que quiera y lo obtendrá, aunque en la práctica esto obviamente no funciona así. La razón se revela sólo unas líneas más adelante. Lo que es dado es el Espíritu Santo. En otras palabras, energía, ideas e inspiración. Encontramos esta misma idea en el Antiguo Testamento, el sufismo, hinduismo, en los escritos chinos y también en los hawaianos, esto es, que lo que recibimos desde arriba es la sabiduría y el poder para actuar. Pero somos nosotros los que tenemos que realizar las acciones.

Esto nos lleva al punto de que en realidad hay básicamente dos tipos de plegaria: vertical y horizontal. Llamo plegaria vertical a la que es dirigida a Dios o al Ser Superior o hacia el espíritu de alguien. De esta forma de plegaria sólo podemos obtener inspiración, conocimiento, comprensión y energía. Preste especial atención a que la guía que podemos obtener viene en forma de ideas e inspiración. No obtenemos en realidad el tipo de guía que nos dice exactamente qué hacer y cómo hacerlo. Esa clase de guía implica la realización de elecciones y esa es sólo nuestra prerrogativa.

La plegaria horizontal es la que dirigimos hacia nuestra vida cotidiana, ya sea para ayudar o sanarnos a nosotros mismos o a otros, o para cambiar el futuro. Nosotros somos quienes realizamos este tipo de plegaria y su efectividad está determinada por nuestras creencias y por la cantidad de energía que le ponemos. Cada uno de nosotros crea su propia experiencia de la realidad y las circunstancias en las que se encuentra. A través de la plegaria  comprendida apropiadamente podemos cambiar esas circunstancias. Pero es el individuo el que cambia las circunstancias, no es Dios ni el Ser Superior. De ellos sólo obtenemos las herramientas, ellos no harán el trabajo por nosotros.

 

Volver al índice de artículos

Artículos

 

 

Círculo Chamánico
Laprida 1621 1º A
Buenos Aires, Argentina.
Tel: (54-11) 4 821-5185

e-mailinfo@circulochamanico.com.ar

Diseño y hosting Imago Argentina © 1999
webmaster@imago.com.ar